jueves, 7 de junio de 2012

Confundiendo Confesiones

No era un perro en la mitad de la calle, era una bolsa.
No era el 199, era el 169 y caminar un poco más.
No era el inspector el que subió al ómnibus, era un señor vestido similar.
No era hambre, era ansiedad.
No era seitán, era carne.
No era la peli que pensé que era, de hecho era una propaganda de autos.
No eras vos la que llamabas, eran de la misma mutualista que llamaron ayer para ofrecer cobertura.

No era amor, pero se le parecía bastante.


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